Hoy por hoy, es imposible separar lo que pasa en el mundo virtual de lo que pasa en el mundo real. Estamos viviendo en una cultura de la virtualidad real.
¿Alguna vez cambiaron su estado civil en Facebook? Lo que sucede cuando uno realiza una acción de este tipo es que recibimos una avalancha de felicitaciones o sinceros pésames (según sea el caso). Esto es algo que ocurre en las redes, pero es real y tiene un impacto en nuestra vida, por lo tanto nos ocurre a nosotros también.
Internet ha venido a marcar una diferencia fundamental con los medios de comunicación tradicionales. A partir de su existencia ya no es necesario ser propietario de un medio de comunicación o tener contactos para emitir mensajes a gran escala. Desde la comodidad de mi hogar, contando con una computadora (o dispositivo móvil) e internet, yo puedo “lanzar” un mensaje al mundo virtual y ser leído/visto por un sinfín de personas.
En Internet, cualquier punto de la red puede ser potencial emisor de mensajes a una escala global. Algo que era inimaginable hasta hace unos años atrás.
Este avance en la tecnología mundial genera un cambio en el poder en el escenario de la comunicación de masas. El nuevo poder es el de los usuarios conectados, con posibilidad de publicar sus mensajes y distribuirlos a escala global.
Esto implica que, yo como usuario de un producto, puedo manifestar frente a un número infinito de personas una queja o un alago. ¿Alguna vez se pusieron a pensar el poderío que tenemos como usuarios de Internet?
De esto deriva que las empresas estén mucho más expuestas. Y si cometen algún error, esconderlo ya no es una posibilidad. Internet nos abre camino hacia la era de la transparencia total. En este marco es muy importante presentarnos en el mundo virtual con las herramientas adecuadas. ¿Vos qué opinas?
